Una città dalla storia secolare

chiamata Repubblica Serenissima

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Guia De Venecia

 

La historia de Venecia

Venecia comunica con la tierra por medio del “Ponte della Libertà” (Puente de la Libertad) y está situada en el interior de la Laguna, un espejo de agua que ofrece puestas del sol extraordinarias pero también laberinto de canales y bancos de arena que ha constituido una barrera natural contra las invasiones, permitiendo a la ciudad convertirse en un verdadero cofre de tesoros artísticos inestimables.
Está dividida en dos partes por el Canal Grande, famoso por los magníficos palacios que allí se reflejan, y por una miríada de pequeños canales atravesados por más de 400 puentes. Toda la isla comunica por medio de un laberinto de calles, las típicas  calles venecianas, que a veces aparecen en los sugestivos campos, las plazas.
Cada parte se subdivide en tres “sestrieri” (barrios), por un total de seis: Cannareggio al norte, Castello a este (incluye también Sant’Elena (Santa Helena), San Marcos al sur, Dorsoduro al suroeste, Santa Croce y San Polo en el centro.
Indicios históricos
Según la tradición Venecia fue fundada el 25 de marzo de 421 d.C., año en que las poblaciones que huían de las invasiones barbáricas se establecieron en las pequeñas islas desiertas de la laguna. Por el contrario de lo que pueda pensarse, los primeros asentamientos se construyeron en la isla de Torcello como demuestra la magnífica Catedral de 639 d.C. Poco a poco la ciudad comenzó a formarse con pequeñas comunidades que colonizaban los distintos islotes.
Recién un siglo después, en 726, fue elegido el primer dux de la Serenissima (Serenísima) Orso Ipato dando inicio a una época de gobierno y prosperidad. Precisamente en este período se construyó el maravilloso Palacio Ducal  (sede de los Duxes) y la magnífica Basílica de San Marcos, construida para conservar los restos mortales de San Marcos, el Santo Patrono de Venecia, rescatado de Alejandría de Egipto.
Ya convertida en República Serenísima, con la IV Cruzada (1202 – 1204) Venecia constituyó un vasto imperio colonial en la península balcánica, de donde provienen los mármoles de los palacios, y en el Egeo, imponiéndose así como la potencia marítima más importante de todo el Mediterráneo.
Esto hizo entrar Venecia en una competición cada vez mayor con las otras Repúblicas Marineras, en particular con Génova con la cual se enfrentó varias veces. Según la tradición, fue precisamente con ocasión de una violenta batalla en Siria con esa ciudad que los Venecianos adoptaron el León de San Marcos, actualmente símbolo de Venecia, en sus estandartes en lugar de la cruz.
Entre los siglos XIV y XV Venecia comenzó su expansión hacia la tierra firme, incluso gracias a tropas mercenarias conducidas por famosos capitanes de mercenarios como el Gattamelata. A comienzos del siglo XVI se encontraba en el apogeo de su poder  y de su riqueza, con un territorio que incluía en gran parte el Véneto, Friul, Brescia y Bérgamo. Preocupados por el creciente poder de la República, el Papa y el emperador de Austria estrecharon alianza e invadieron el Cadore. Al mismo tiempo los Turcos atacaron los dominios orientales y el descubrimiento de América llevó a una desviación del comercio del Mar Mediterráneo al Atlántico, determinando así el comienzo de una lenta decadencia del dominio económico de la República.
En 1575 estalló una terrible epidemia de peste que duró dos años y que devastó toda Europa. Cuando por fin terminó, Palladio fue encargado de proyectar la iglesia votiva del Redentor donde aún actualmente se celebra el fin del contagio. El siglo XVII continuó entre batallas contra los Otomanos y en 1630 la reaparición aún más violenta de la epidemia: cada año el 21 de Noviembre se construye un puente de barcos que atraviesa el Canal Grande comunicando el área de San Marcos con la iglesia de la Salud, donde es costumbre encender una vela para la Virgen como signo de devoción.
Para Venecia el siglo XVIII fue un siglo de fermento intelectual que tuvo como protagonistas Vivaldi para la música,  Carlo Goldoni para la literatura, Tiepolo y Canaletto para la pintura. Precisamente en este período alborota el Carnaval, la fiesta de la trasgresión y del disfraz que dura meses.
La situación precipitó con la llegada de Napoleón Bonaparte y en 1797 el Consejo Mayor decretó el fin de la República y la constitución de un gobierno provisional. De esta manera Venecia evitó la destrucción por parte de los franceses, pero sufrió el despojo de sus tesoros, la mayoría de los cuales fue llevada a Francia, mientras los otros fueron dispersados o destruidos.
La dominación extranjera continuó en el siglo XIX, primero con los franceses luego con los austriacos, aparte de una breve interrupción en 1848 cuando la población se levantó y logró poner en fuga a los Austriacos y proclamar la República bajo la conducción de  Daniele Manfrin. Pero ya en el año siguiente Venecia fue obligada a rendirse después de un largo asedio. Sólo en 1866 con la tercera guerra de independencia Venecia se unió al Reino de Italia.
La historia de Venecia es una historia secular, hecha de períodos de auge y de momentos difíciles, que han contribuido a convertirla en una ciudad única en el mundo.